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de Noviembre, Día de todos los Santos.
¡Que pesadez con el dichoso Halloween! Cada año
que pasa estoy mas harta de las calabazas, brujas y telarañas.
¿Porqué le damos tanta importancia a esta tradición ajena, teniendo
una propia?
Las
tiendas adornan sus escaparates con motivos de Halloween. Naranja y
negro por todos los lados cuando tendrían que ser marrones, los
colores de nuestro otoño.
En
los colegios dibujan y recortan murciélagos, pintan caras de
zombies pero cada vez son menos los que recortan castañas de papel, ¿Os acordáis cuando con un punzón las recortábamos, puntito a puntito, o cuando a una castaña de cartulina le pegábamos bolitas de papel de seda marrón?
Año
que pasa y lo veo peor. ¿Igual me estoy haciendo mayor y empiezo a
quejarme de lo de ahora mientras digo que lo de antes era mejor?
Recuerdo de pequeña las castañeras en sus casetas, y el olor
que te llegaba mientras te acercabas a comprar una "paperina" con una
docena de castañas calientes, pero cada año que pasa son más
difíciles de ver y de oler, porque mucho Halloween, mucho disfraz y
mucha chuche pero lo nuestro va quedando relegado a un segundo plano. Me parece absurdo.
En fin, me queda la esperanza de que algún día el Halloween de las narices deje de pisotear nuestra fiesta, y entonces alguien influyente se proponga recuperar esta
fiesta que celebramos en todas las zonas de nuestra geografía y
recupere ese gusto por asar castañas, comer boniatos y alguno de
todos estos dulces de cada lugar. Para facilitar la labor del influyente, dejo a continuación unas cuantas recetas tradicionales de esta festividad, recopiladas en diferentes blogs, que sencillamente, me gustan.



